La prevención también cambia. El tiempo pasa para todo e inevitablemente ese transcurso supone cambios. Cambios que de una u otra manera afectan a la sociedad y que obligan a quienes vivimos en ella a adaptar nuestra perspectiva. El mundo laboral no es ajeno a ello y, prueba de ello, son algunas sentencias que ponen de manifiesto cómo de necesario es estar al tanto de la evolución de nuestro entorno y de los nuevos riesgos a los que la comunidad laboral se enfrentan.

La prevención también cambia

Riesgos psicosociales, una realidad legal

Hasta los años 70 en España no se había contemplado la posibilidad de que un suicidio pudiera ser considerado accidente laboral. De hecho, no aparece como tal en las estadísticas del Ministerio de Trabajo. Pero la sensibilidad respecto a este tema cada vez es mayor y hay sentencias que lo consideran accidente laboral.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha en uno de los casos a los que se enfrentó, expuso «la necesidad de acreditar el nexo causal entre la decisiónde quitarse la vida y las circunstancias laborales concretas a efectos de calificación de accidente de trabajo” y reconoció, finalmente, la “incidencia que el trabajo puede tener en el estado anímico de las personas, y en sus ideas autolíticas”.

La misma sentencia consideró que «el trastorno psiquiátrico causante del suicidio del trabajador tiene su origen en el trabajo desarrollado». Asimismo, enfatiza que la reincorporación del trabajador en un momento dado debía de haber ido acompañado de una readaptación del puesto. Todo en base al «informe del servicio de prevención de la empresa”, cosa que no se produjo. Informe que aseguraba que el puesto suponía enfrentarse “a riesgos de fatiga mental, derivados especialmente de turnos de día y noche mal planificados«.

Sin duda, la toma de conciencia de los riesgos psicosociales es una de las puntas de lanza de la prevención en la actualidad. Riesgos reconocidos en muchas actividades tradicionales, pero que también forman parte de trabajos nuevos. Es el caso de los responsables de moderar contenido sensible en redes sociales.

Nuevos trabajos, nuevos riesgos

A comienzos de este año, un juzgado de Barcelona reconoció por primera vez una incapacidad temporal por el visionado de contenidos sensibles. La sentencia asumía que el empleado sufría “una situación de gran impacto emocional y psicológico en el trabajo” y que por tanto esa incapacidad venía derivada de un accidente de trabajo “como causa única, exclusiva e indubitada”.  De esta manera se reconocía e identificaba una situación que hasta ese momento no se tenía en cuenta para estos profesionales y que, incluso, fue incluído en la sentencia: “Los moderadores de contenido están expuestos a violencia, crimen, abuso y contenido ilegal cuando trabajan, como fuente de estrés que puede causar daños psicológicos y trastorno de estrés postraumático».

Perspectiva de género y prevención

La prevención también cambiaEn este sentido, en el de los riesgos psicosociales, la sensibilidad cada vez es mayor y el ambiente laboral puede ser el detonante de una incapacidad temporal. Esto implica que las empresas incluyan en su plan de prevención el cómo afrontar ciertas situaciones dentro de los equipos de trabajo.

De hecho el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, reconoció como baja laboral la de una trabajadora que recibía comentarios despectivos por parte de los compañeros de trabajo. Eduardo González, el abogado que defendió la causa de la trabajadora consideró en su momento que “el fallo puede ayudar a que las personas que se encuentran en un estado de debilidad obtengan una protección por parte de la empresa”.

Además en la sentencia se incorporaron aspectos relacionados con la perspectiva de género ya que “era la única mujer en una empresa masculinizada. Y por tanto, la única persona que denuncia acoso por razón de sexo en el trabajo”. El texto definitivo consideraba “probada una situación de importante conflictividad en el trabajo que está en la base del referido proceso de ansiedad, debemos entender que existe un nexo causal directo e inequívoco»

Las apariencias engañan

La prevención también cambia

El accidente laboral puede circunscribirse a múltiples situaciones y tiempos. De hecho, ha sido la Sala de lo Social del Tribunal Supremo la que ha considerado como accidente laboral una lesión cardiovascular sufrida por un trabajador durante la pausa del bocadillo. La clave de esta sentencia es que ese tiempo “esta incluido en la jornada laboral, según el convenio de la empresa», un tiempo de descanso “vinculado al contenido del contrato de trabajo

En este mismo sentido se pronunció el mismo tribunal cuando consideró como accidente laboral el atropello que una mujer sufrió durante su pausa laboral ya que tal y como se recoge en el texto, «la salida de la trabajadora a la calle estuvo vinculada con el trabajo pues solamente por razón del mismo se produjo la salida y, por tanto, el evento lesivo, equiparando el referido descanso a tiempo de trabajo, tal y como, por otro lado, preveía la norma convencional de aplicación”.

En cambio, hay sentencias que despojan la calificación de accidente de trabajo si se relacionan con conductas imprudentes. Así lo hizo el Tribunal Superior de Justicia de Murcia. Un trabajador que conducía el vehículo de empresa rumbo a la supervisión de una obra sufrió un accidente con resultado de muerte. La sentencia reconoce que en el plan de prevención sí que se habían evaluado entre los riesgos los desplazamientos, pero, en cambio, asume que las pruebas de alcohol y drogas hacían que no pudiera ser considerado accidenta laboral: «no puede imputarse como tal, al hallarse tipificada su conducta como imprudencia temeraria dado que el consumo de drogas supone la asunción y creación de un riesgo adicional, a los que ya de por sí supone la actividad de conducción».