Hoy celebramos el día mundial de la lucha contra el cancer. Según la sociedad Española de Oncolgía Médica, en 2025 se diagnosticarán mas de 295.000 nuevos casos de cáncer.
De hecho, el cáncer es la primera causa de muerte relacionada con el trabajo. Según estadísticas publicadas por la OMS, más de la mitad de las muertes en este ábito están vinculadas a él (54%). Una cifra que supera en casi el doble a la incidencia de las enfermedades cardiovasculares (24%). Aunque el origen del cáncer es multicausal, se calcula que el 30% de los cánceres diagnosticados tienen un origen laboral.
¿Pero qué elementos del entorno laboral incrementa el riesgo de padecer cáncer de origen laboral? Agentes cancerígenos, o también químicos cancerígenos, son aquellas sustancias o mezclas de varias que tienen la capacidad de causar cáncer o aumentar su indicencia en los individuos expuestos a dicho agente.
Actualmente, se han detectado cerca de 2000 agentes de carácter químico con propiedades cancerígenas. Aunque es cierto que la mayoría de ellos no están en contacto con el ser humano. En cambio, otras como el amianto, el arsénico o el mercurio si están presentes en determinados entornos laborales.
Además no hay que olvidar que tal y como señala la OMS existen también hay agentes físicos que pueden tener propiedades cancerígenas tales como los rayos X (herramienta no solo médica, sino también por ejemplo en seguridad) o la exposición al sol en aquellos trabajos que se desarrollan al aire libre.
Es interesante, en este sentido, establecer una diferencia entre agentes cancerígenos o agentes mutágenos. El Reglamento (CE) núm. 1272/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de diciembre de 2008, clasifica como agentes cancerígenos aquellos que inducen cáncer o aumentan su incidencia y agentes mutágenos que son aquellas sustancias sustancias de las que se sabe que inducen mutaciones hereditarias en las células germinales humanas.
¿Cómo protegernos?
En España la referencia en cuanto a protección frente a la exposición de agentes cancerígenos es el Real Decreto 665/1997, de 12 de mayo Un documento que pretende la protección de los trabajadores contra los riesgos para su salud y su seguridad derivados o que puedan derivarse de la exposición a agentes cancerígenos, mutágenos o reprotóxicos durante el trabajo, así como la prevención de dichos riesgos.
Medidas que se han ido ampliando y modificando. De hecho, su última modificación se produjo en el verano del año 2024. En el texto se establecen, entre otras cosas, valores límites, medidas de protección, de higiene y vigilancia de la salud
Como en cualquier medida preventiva la clave es tomar consciencia de la existencia de un riesgo. Saber que en determinados trabajos los empleados están expuestos a agentes cancerígenos y que por ello se debe actuar para minimizar los riesgos.
Del propio texto del RD 665/1997 se puede extraer una regla que podemos llamar como la del STOP y que marca las lineas generales de la prevención frente a agentes cancerígenos.
Sustitución de los productos o procesos que suponen un riesgo por otros no peligrosos. Supone también conocer alternativas a esos agentes cancerígenos que pueden utilizarse con el mismo fin
Técnicas que permitan adoptar sistemas seguros de trabajo tales como sistemas cerrados y aislados, mecanismo de extracción localizada de aire o control de la ventilación general de los entornos laborales.
Organización del trabajo en caso de que todas las medidas que se adoptan no puedan anular la exposición a los agentes. Esto se traduce en reducción de tiempos de exposición, automatización de determinadas tareas y la toma de medidas organizativas que permitan controlar qué hace cada trabajador, con qué agentes y durante cuánto tiempo.
Además, la organización del trabajo no se traduce solo en horarios, sino también en las instalaciones. La correcta señalización de los riesgos, paneles informativos y recomendaciones también sirven para crear espacios de trabajo seguros.
Protección individual. Además de los equipos de protección, también implica la toma de determinadas medidas higiénicas que incluye la prohibición de comer en determinados espacios o, por ejemplo, la inclusión dentro de la jornada laboral de tiempo para que los trabajadores puedan descontaminarse tras el posible contacto con agentes cancerígenos.
Además la formación de los trabajadores es clave