El mundo digital o las nuevas tecnologías forman parte del mundo cotidiano y, por supuesto, de la prevención. Herramientas que nos ayudan a crear entornos laborales más seguros. Estas nuevas tecnologías, por ejemplo, son capaces de analizar una gran cantidad de datos, resumirlos y orientar en la toma de decisiones que, estop no cambia, toman las personas responsables de la prevención.

Estos sistemas (sensores, ordenadores, inteligencia artificial, exoesqueletos…) Pueden supervisar el trabajo y las condiciones del entorno en el que se desarrolla. Así, tienen capacidades para medir variables relacionadas con los riegos ergonómicos, analizar datos relacionados con la exposición a riesgos químicos e incluso cuantificar factores relacionados con los riesgos psicosociales o con la seguridad relacionada con el tráfico o la carga de trabajo.

La evolución del conocimiento nos han permitido desarrollar estos sistemas digitales de supervisión y hacerlos habituales y útiles en determinados entornos laborales. Además de ayudar a la labor preventiva (pueden reaccionar de manera autónoma y dar la voz de alarma ante la existencia de un riesgo), también  pueden resultar muy útiles en las labores formativas y de divulgación de la prevención. La realidad virtual o simuladores pueden ser de gran ayuda para crear esa cultura preventiva.

Integración digital

Nuevas tecnologías para la prevención

Nuevas tecnologías para la prevención

Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos en lo que respecta a la incorporación de los sistemas digitales de supervisión de la SST es cómo implementarlos. La Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo señaló hace tiempo las claves para el éxito de esta implementación:

  • Explicación de la verdadera utilidad del sistema y su funcionamiento.
  • Aclarar cómo se deben interpretar y usar los datos.
  • Identificar a las personas que tienen control sobre estos sistemas por si existiera algún problema.
  • Definir las limitaciones de estos sistemas, que nunca deben estar por encima de las personas.
  • Combinar el mundo digital con otras fórmulas.

Obviamente, la existencia de estos recursos de supervisión de la SST no es la panacea. Igual que un coche tiene decenas de elementos de seguridad, nadie confiaría toda su seguridad a los mismos. Pues bien, los nuevos sistemas digitales no pueden sustituir a los procedimientos existentes sino que más bien los mejoran. Son en realidad una herramienta preventiva, pero no una solución.

Por tanto, es necesario antes de implementar estas nuevas herramientas, que en cualquier empresa exista una verdadera cultura preventiva en la que los profesionales de la seguridad y salud en el entorno del trabajo sean quienes tomen las decisiones. Estas personas nunca podrán ser susituidas por una máquina.

Se hace imprescindible la formación en prevención dentro el entorno laboral. Una formación que, gracias a las nuevas tecnologías, se puede focalizar en riesgos concretos de determinados puestos de trabajo dentro de una empresa y, por tanto, ser más eficaz. Es decir, el personal trabajador y su seguridad se mantiene como centro de todo el proceso preventivo que puede ser mucho más específico.

Uso eficaz

Así la EU OSHA establece cuatro ‘piezas’ clave para integrar los nuevos sistemas de supervisión de la SST de manera eficaz:

  • Comprender las necesidades reales en materia de seguridad.
  • Gestionar las expectativas: ser realistas.
  • Adaptar las herramientas a las necesidades y a los trabajadores.
  • Tener en cuenta a todos los agentes del proceso productivo para asegurar la aceptación y, además, implicarlos en la implementación y desarrollo del mismo.
  • Mantener un diálogo que garantice: aprendizaje, conocimiento, mejora.

 

En definitiva, las nuevas tecnologías digitales han llegado para quedarse, pero es necesario aprender no solo su funcionamiento, sino también sus limitaciones. Debemos tener en cuenta que el factor humano es fundamental para la creación de entornos laborales seguros y entender que cualquier herramienta solo será un apoyo para conseguir el fin último: la salud y la seguridad.